¿Por qué nunca tengo tiempo?

 

Da igual los planes que hagamos para organizarnos mejor. Al final del día sentimos que nos falta tiempo para todo. Incluso durante el confinamiento, muchos creíamos tener una generosa provisión de horas, pero la jornada seguía esfumándose. ¿A qué se debe esta escasez endémica de horas que al final cuesta la vida? Para quienes ejercen su profesión desde casa, bien porque ya lo hacían antes o porque se han incorporado al teletrabajo, esta pobreza se explica en la primera ley de Parkinson. (Leer más en: El País).


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