La palabra que arruina cualquier disculpa

Todos cometemos errores. No podemos evitarlos y, a veces, esas equivocaciones dañan a los demás. Entonces es momento de pedir disculpas. Una buena disculpa puede remendar el daño causado y fortalecer el vínculo emocional entre dos personas. A través de una disculpa le decimos al otro que sentimos realmente lo que hicimos y que nos interesa reparar el daño y que se sienta mejor. Sin embargo, una disculpa mal dada puede tener el efecto contrario: puede abrir aún más la herida y aumentar la distancia entre dos personas. De hecho, todos no saben disculparse adecuadamente. Disculparse es un arte que se debe aprender. (Leer más en: Rincón de la psicología).

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