¿Cómo consigo que me hagan caso?

Nuestra forma de estar con otras personas ha cambiado de manera radical en los últimos 25 años. Hasta mediados de la década de 1990, cuando se popularizaron los teléfonos móviles, los encuentros eran puramente analógicos. Cuando dos o más personas se reunían alrededor de una mesa, no llegaba más información que la que aportaban los propios contertulios. Si alguien los llamaba por teléfono, se enteraban al volver a casa y escuchar el mensaje del contestador. O bien la persona volvía a llamar.  Esto hacía que, fuera un almuerzo informal, una reunión de trabajo o una fiesta familiar, los participantes estuvieran presentes en lo que se hablaba, sin más distracciones que las que genera la propia mente cuando se despista. (Leer más en: El País).

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