Tú apuntas, yo disparo


Investigadores estadounidenses han demostrado cómo se puede controlar el cerebro de otra persona a distancia. Lo que pensaba un individuo era ejecutado por otro situado a más de un kilómetro. La única conexión entre ellos era un complejo interfaz cerebro a cerebro conectado a internet. Aunque la comunicación era a nivel inconsciente, las comunicaciones cerebrales están más cerca que nunca.

Los científicos, del departamento de neurociencia de la Universidad de Washington, idearon un juego en el que había que defender la ciudad de los cohetes que le lanzaban unos piratas. Dos voluntarios contaban con un cañón para abatir los misiles. Pero había un problema. Mientras uno de los defensores podía ver el juego en la pantalla, el disparador del cañón se encontraba bajo la mano de otro defensor, situado en otro edificio del campus y sin poder ver la escena. Así que el primero debía concentrarse y pensar con todas sus fuerzas en disparar. En menos de un segundo, el dedo de su compañero debía salvar a la ciudad.

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