Dejarnos llevar por nuestros prejuicios nos da placer

Los musulmanes son terroristas, los comunistas provocan atascos en las ciudades donde gobiernan y las ministras de derechas son capaces de gastarse 4.600 euros en confeti para una fiesta de cumpleaños. Muchas de estas afirmaciones nos resultarán más o menos atractivas dependiendo de nuestra ideología y es probable que las aceptemos o las rechacemos sin prestar mucha atención a los hechos. Nuestro cerebro es limitado y tiene que ayudarnos a sobrevivir en un entorno inabarcable, y la vida es demasiado corta para andar comprobando los datos a cada instante. Los prejuicios o las ideas preconcebidas nos ayudan a gestionar la realidad creando una simulación con la que salir adelante.  (Leer más en: El País ciencia).

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